Callejon Informativo

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Callejón Informativo

Por: José Alam Chávez Jacobo

¿De dónde salieron los últimos 18 gobernadores mexiquenses?
Cuatro saltaron de la general de Gobierno, ocho de la Federación
Dos del Congreso Local y solo uno de alcaldía
Ningún espacio es trampolín y en todo momento ha habido surgimientos inesperados
Incumplen acuerdos Iriarte y Neyra en Huixquilucan
Se quiere “cotizar” muy caro Edgar Olvera
¿Dónde quedará Mario Enrique del Toro?

Desde el trágico crimen cometido contra el gobernador en turno del estado de México, Alfredo Zárate Albarrán, en 1942, suman en el cargo 18 mandatarios, dos ellos bajo los sexenios presidenciales panistas; predominan priistas enviados desde la federación como candidatos del Revolucionario Institucional (PRI), cuatro saltaron de la Secretaría General de Gobierno, dos del Congreso Local, uno de la dirigencia estatal y Eruviel Ávila Villegas, de una Presidencia Municipal.

En 1941, Alfredo Zárate fue el último candidato a gobernador del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), tras ser asesinado asumió el cargo de manera temporal el secretario de Gobierno, José Luis Gutiérrez y Gutiérrez en 1942, para que se adecuara la constitución y pudiera asumir el Ejecutivo Isidro Fabela Alfaro, quien había tenido un paso de gran relevancia en la Corte Penal de Justicia Internacional de La Haya.

Del periodo del considerado creador del mítico Grupo Atlacomulco, Isidro Fabela Alfaro (1942-1945), a la fecha, no ha existido regla y mucho menos un distintito que indique que algún cargo particular es el trampolín perfecto para ser candidato del PRI a Gobernador mexiquense. De aquella época a la fecha también ha habido sorpresas, pero es claro que la mayoría de los aspirantes llegaron con la venía de la federación, bajo la coyuntura de un régimen presidencialista, que no está vigente, solo se asemeja.

Los gobernadores que pasaron por las urnas son Alfredo Zárate (1941-1942); Alfredo del Mazo Vélez (1945-1951); Salvador Sánchez Colín (1951-1957); Gustavo Baz Prada (1957 – 1963); Juan Fernández Albarrán (1963-1969); Carlos Hank González (1969-1975); Jorge Jiménez Cantú (1975-1981); Alfredo del Mazo González (1981-1986); Mario Ramón Beteta Monsalve (1987-1989); Emilio Chuayffet Chemor (1993-1995); Arturo Montiel Rojas (1999-2005); Enrique Peña Nieto (205-2011) y Eruviel Ávila (2011-2017).

Los personajes que han sido gobernadores sustitutos son José Luis Gutiérrez (1942); Isidro Fabela (1942-1945); Alfredo Baranda García (1986-1987); Ignacio Pichardo Pagaza (1989-1993) y César Camacho Quiroz (1995-1999). Siete, de los 18 gobernadores referidos, en alguna ocasión fueron secretarios generales de Gobierno, como José Luis Gutiérrez, Pichardo Pagaza, del Mazo Velez, Fernández Albarrán, Jiménez Cantú, Chuayffet y Camacho Quiroz.

José Luis Gutiérrez y Camacho Quiroz pasaron de la general de Gobierno a ser titulares del Ejecutivo sustitutos; mientras que Fernández Albarrán y del Mazo Vélez, saltaron de esa posición como candidatos del PRI a la primera magistratura estatal. Ocho de los 18 personajes mencionados llegaron como abanderados desde la Federación: Isidro Fabela; Baz Prada (director de Industria Química y Farmacéutica); Hank (Conasupo); Jiménez Cantú (Salubridad); del Mazo González (Banco Obrero); Beteta (PEMEX); Pichardo (Procuraduría Federal del Consumidor); Chuayffet (coordinador de Asesores en SEGOB).

Sánchez Colín y Peña Nieto tuvieron como cargo previo a la candidatura a Gobernador, el de diputados locales; el primero de ellos por Texcoco y el segundo referido por Atlacomulco; Baranda era secretario de Finzas. Arturo Montiel tuvo previamente el cargo de presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, en el que ya había estado y Eruviel Ávila Villegas solicitó licencia definitiva al cargo de presidente municipal de Ecatepec, para ser abanderado de su partido.

A menos de dos años de la elección de Gobernador del estado de México es claro que no hay candidatos seguros, quizá naturales, pero no ha existido una regla específica más que el dedazo, la conveniencia o la presión hacia quienes tomas decisiones. En los regímenes presidencialistas pesó el centralismo en la decisión, cuando el PAN gobernó el país se impuso el peso de los grupos estatales y la coyuntura nacional de los frentes opositores al PRI.

Atajos

Por el centro: Una de dos. A Carlos Iriarte Mercado y José Reynol Neyra, los presidentes sustitutos del CDE del PRI y de Huixquilucan, respectivamente, se les complicó sobremanera el cumplimiento de las facturas pendientes de la jornada electoral o simplemente el metepequense asumió su clásica postura de desconocer acuerdos políticos. Y es que diversos operadores políticos salieron antes de las campañas para fortalecer a los candidatos del PRI con la promesa de que una ves concluido el proceso regresarían al Ayuntamiento, sin embargo ahora Reynol se les esconce y se niega a cumplir. Seguramente el alcalde sustituto piensa que como se perdió la elección no tiene por qué dar paso a lo acordado, máxime que quien asumirá la alcaldía es el PAN y en su caso regresará a su tierra: Metepec, a esperar que Iriarte lo lleve o lo recomiende en otro espacio en 2016. Ni modo, al alcalde sustituto no le interesa cumplir acuerdos porque no necesita de los huixquiluquenses y es tan fuerte la complicidad que lo une con Iriarte que más adelante lo llevará con él cuando concluya su gestión o de lo contrario echará mano de las cuotas sindicales para seguir vigente en la política mexiquense.

Por la derecha: Otro de los actores políticos del PAN que no necesita salir en una fotografía para mostrar que se está “cotizando” muy caro frente a lo que viene, es Edgar Olvera Higuera, el Presidente Municipal electo de Naucalpan, cuyo ascenso no podría entenderse sin el respaldo del Grupo Tlalnepantla. En su primer campaña por la alcaldía tuvo el respaldo de tiempo completo de Ulises Ramírez Núñez, quien era el delegado del PAN en el estado de México; pese su derrota lo mantuvieron en la lista de sus preferidos, al grado de darle la posición de representante del partido ante el IEEM, donde simplemente no hizo nada; no conforme con ello lo perfilaron a la candidatura a la cual le dieron un fuerte respaldo para ganar. Pese a ello, la sombra de la traición ronda la figura de Edgar Olvera.

Por la izquierda: Mario Enrique del Toro es un personaje que pasó del PRI, al PAN y luego al PRD, donde aglutinó cierta influencia en Tlalnepantla; posteriormente se sumó al gobierno priísta de Pablo Basáñez García, como subsecretario de Gobierno. De ser el número dos de esa Secretaría del Ayuntamiento se convirtió en candidato del PVEM en alianza con el PRI en un distrito muy complicado para el PRI pero fácil para el PAN, por lo que de forma natural perdió en la jornada del siete de Junio pasado. Por eso la duda ahora es si regresará al Ayuntamiento de Tlalnepantla o aparecerá en alguna posición clave con la alcaldesa electa, Dennise Ugalde Alegría.

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