Callejón Informativo
Por: José Alam Chávez Jacobo
– Va Tlalnepantla por Premio de Gobierno y Gestión Pública
– Pero descuida elementos más importantes
– Como ejercer un control estricto sobre sus directores
– Y moldear un liderazgo que deje huella en el municipio
– Molesta a líder del PAN que jueguen con su imagen
– Le incomodó que se invente que está “en la bolsa” de alguna corriente
– No debe permitir Martha Hilda que la dejen mal parada políticamente
Hace bien el alcalde de Tlalnepantla, Pablo Básañez García, en ir pensando cómo ratificar el Premio de Gobierno y Gestión Local 2013, sin embargo más importante sería poner orden en su administración, pues a seis meses de haber tomado la administración, no deja contentos a todos los sectores de la población y, por si fuera poco, se observa a tres grupos dominando las decisiones del Ayuntamiento.
Se trata de Juan Pedro Hernández Millán; Pedro Basáñez García, hermano del alcalde y de Fredy Rocha, el hermano de la titular del Sistema DIF Municipal. Cada quien a su manera intenta empujar decisiones en la administración de la tierra de en medio, que desde los primeros meses de gobierno evidenció ajustes diversos en la estructura del Ayuntamiento y del OPDM.
La desconcentración de diversos personajes que ocupan lugares claves en el esquema gubernamental por acomodo de diferentes políticos de peso en el PRI, motivaron a Basáñez a colocar en un área clave a su amigo Mario Enrique del Toro, en la subsecretaria del Ayuntamiento, aunque la apuesta es que a fines de año sustituya a Alfredo Martínez.
Con el ingreso de Mario Enrique del Toro, el presidente Municipal apuesta por la confianza y lealtad que le significa el perredista, pensando en que los anteriores elementos sumados al conocimiento político del municipio le ayuden a adquirir mayor control en decisiones claves, lo malo es que el subsecretario del Ayuntamiento jugará a consolidarse como una posibilidad en el PRI, para las próximas elecciones, lo cual es imposible.
Los mandos medios y superiores interactúan bajo la dinámica que intentan marcar Juan Pedro, desde afuera Pedro Basáñez, mientras que el cuñado del alcalde lleva a cabo gestiones diversas utilizando la fuerza de su apellido. Todo lo anterior mientras que del Toro intenta ir ganando control político, ante la resistencia de los cuadros tradicionales del PRI que no lo terminan por aceptar.
Sin embargo también hay titulares de área que no le deben el espacio a ni a Pedro Basáñez ni a Juan Pedro, por lo que no encuentran definición ante las presiones que se viven en el Ayuntamiento y que advierten que en los meses por venir continuarán los ajustes en el organigrama.
Por eso al inicio de este espacio aplaudimos que Pablo Basáñez busque ratificar el Premio de Gobierno y Gestión Local 2013, a partir del Modelo de Gobernanza Urbana y Ciudad Abierta basada en Presupuestos Participativos, pero tendría que “Pensar en Grande”, tomando en cuenta que desde Tlalnepantla se han construido liderazgos políticos de peso regional y no simples ediles presuntuosos pero sin huella.
Atajos
Por la derecha: Quien no anda muy contento con algunos panistas de peso es Sergio Álvarez Mata, el presidente de la Comisión Directiva Provisional, pues le pareció mal estilo que la confianza y diálogo que ha entablado con diputados y alcaldes sea retribuido de mala manera, como dichos que apuntan a que lo tienen en la bolsa, “amarrado”, que adeuda facturas políticas a cierta corriente doctrinaria y que no decide porque la misma ejerce una fuerza contundente sobre sus jefes políticos en Morelos. Es más, al dirigente estatal en funciones le desagrado mucho que se diga que no tiene poder de decisiones porque teme ser removido. Ni hablar. Habrá que ver que hace Sergio Álvarez para demostrar lo contrario.
Por el centro: A propósito de un evento de entrega de apoyos a mujeres indígenas; Javier Jerónimo Apolonio, delegado de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, reconoció a la alcaldesa de Toluca, Martha Hilda González Calderón, como una de las mejores políticas que hay en el estado de México. En eso coinciden muchos priístas mexiquenses, por eso Martha Hilda no puede permitir que su gente la haga quedar mal, que le genere escenas bochornosas e innecesarias, que provoque mofas. Resulta que en la lectura de discursos le dieron la palabra a una beneficiara que primero llamó a la alcaldesa María Elena, luego Magdalena y luego le tuvieron que “soplar” el nombre correcto. El hecho evidenció que a la señora le entregaron un escrito para darle lectura, pero sin saber leer. Martha Hilda no puede permitir que sus trabajadores la exhiban de esa manera.