Callejon Informativo

Información, Opinón y Análisis

Callejón Informativo
Por: José Alam Chávez Jacobo

Hacen historia AMLO y MORENA, pero con ambos millones de mexicanos
Vencen electorado los mitos del populismo y la dictadura
La promesa del triunfo: no fallarle a los mexicanos
El establishment tendrá que acomodarse a la nueva realidad política del país

Andrés Manuel López Obrador consolidó el primero de Julio del 2018 como un día histórico para su proyecto y llevó al partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) a un triunfo anhelado por miles de seguidores que lo siguieron en dos anteriores procesos y a otro tanto que se le sumó al no encontrar respuestas a diversas exigencias en el sexenio en marcha que en su momento llegó con muchas expectativas.

El triunfo era esperado, pero no por ello le restó relevancia a los morenistas, lopezobradoristas y muchos otros mexicanos que no se insertan en ninguno de los dos bloques pues más bien se fueron sumando abiertamente o en silencio, así se observó claramente en las urnas durante la jornada electoral y en las calles donde la satisfacción se respiraba.

Todas las encuestadoras públicas advertían que el tabasqueño ganaría su tercer intento, solo los sectores cómodos en el establishment se resistían en creerlo, por ello insistieron en seguir estrategias con abanderados de carente liderazgo social, empujando decisiones unipersonales que dividieron sus organizaciones, incluso lejos de corregir generaron más acciones que beneficiaron a López Obrador y MORENA.

Finalmente la ofensiva contra el tabasqueño nuevamente se convirtió en su mejor carta, pues fueron miles o millones los mexicanos que terminaron por convencerse que es la vía que les faltaba por explorar, por ello sucumbió el peso de las estructuras de los partidos tradicionales y las amenazas del sector empresarial que hizo su juego en esta contienda.

Pero los principales dueños de las franquicias partidistas, liderazgos políticos, empresariales, sociales y el grupo en el poder en la Presidencia de la República supieron en todo momento lo que se venía, por ello no tardaron en aceptar públicamente la voz de los ciudadanos.

El primero en salir a reconocer la ventaja de López Obrador fue un José Antonio Meade Kuribreña visiblemente triste, aunque en realidad fue el rostro al que le tocó sufrir el rechazo social que otros provocaron en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), quienes sin embargo tendrán posiciones legislativas, pese a la debacle, los amigos del presidente Enrique Peña Nieto.

Después salió Ricardo Anaya Cortés, el abanderado de la coalición “Por México al Frente”, quien también aceptó que la mayoría de los mexicanos se pronunciaron por Andrés Manuel, no obstante insistió en culpar al Gobierno Federal de atentar contra su candidatura a través del uso de instituciones como la Procuraduría General de la República (PGR).

La postura de Anaya fue lógica en el sentido político pero no en el práctico o éticamente aceptable, pues en realidad una serie de decisiones provocaron el fracaso que significó la alianza con los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, sin perder de vista la guerra interna y la serie de candidaturas impuestas que se orquestaron.

Después de que Lorenzo Córdova Vianello, consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) confirmó que las encuestas favorecían a MORENA y López Obrador, el presidente Enrique Peña Nieto salió a reconocer el triunfo con la aceptación implícita de la derrota de su partido, pero antes había hablado por teléfono con el triunfador de la contienda.

Era claro que para Peña y su grupo cercano era más conveniente un Andrés Manuel en la Presidencia que un Anaya con antecedentes de no cumplir acuerdos, pero que además amenazaba con encarcelarlo, de inmediato los dos primeros acordaron una reunión para el día de mañana. La transición es el tema obligado.

En medio de todo este escenario de discursos y mensajes políticos en diferentes entidades se entiende que la ventaja del triunfo presidencial debe traducirse en las disputas legislativas, municipales y en Gubernaturas, donde MORENA también es protagonista.

Pero además de ello miles de personas salieron a las calles a refrendarse el triunfo lopezobradorista, en la Ciudad de México, donde inició el peregrinaje, era evidente la emoción de los fieles, afuera del Hotel Hilton, en el Centro Histórico, siguieron el mensaje que dio en la Sala de Prensa, todos, sin excepción, celebraron cada frase, aunque no novedosa, pero al fin de cuentas la promesa de un rumbo distinto.

Llamó a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés superior y general, además de que descartó que se pretenda una dictadura.

Manifestó que con el gobierno de los Estados Unidos se buscará una relación de amistad y de cooperación para el desarrollo fincado en el respeto mutuo y en defensa de los paisanos migrantes que trabajan honradamente en aquél país.

En su primer mensaje luego de su virtual triunfo en los comicios, sostuvo que su movimiento no apuesta a construir una dictadura, por lo que los cambios se concretarán en apego al orden institucional establecido.

López Obrador garantizó libertad de expresión, empresarial y de creencias, y aseguró que se respetarán los derechos consagrados en la Constitución.

En lo que no encontró respaldo de esos miles que lo escuchaban en las calles fue cuando reconoció el “comportamiento respetuoso del presidente Enrique Peña Nieto en este proceso electoral”, pero así es la política y no podría ser de otra manera la postura ante la coyuntura que vive el país.

Sin embargo se blindó al asegurar que “en caso de encontrar anomalías que afecten el interés nacional se acudirá al Congreso de la Unión y a tribunales nacionales e internacionales para conducirse siempre por la vía legal, y apuntó que no se actuará de manera arbitraria ni habrá confiscaciones o expropiaciones”.

Sin duda un día histórico para México, para Andrés Manuel, para MORENA, para muchísimos candidatos que ganarán por el empuje del efecto nacional más que por un esfuerzo personal. La tarea ahora será responder a una muy alta expectativa, decenas de promesas complicadas de cumplir y sobre todo gobernar con todos, con algunos que incluso fueron sus villanos en otro tiempo, un tiempo en el que fue un peligro para México.

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